Las variedades de té en el mundo dependen de la región y época del año en las que se cultivan, además del método de procesamiento al que se someten las hojas. Cada tipo de té tiene características propias, así como un sabor particular y determinados beneficios para el cuerpo y mente de quien lo consume.

El proceso de obtención del té consta de seis etapas principales: recolección, marchitado, enrollado, oxidación, tostado y secado. Mientras que algunos tipos de té no necesitan pasar por todas las etapas, otros deben repetirlas varias veces hasta alcanzar las características propias de su variedad. El paso que determina los tipos de té es la oxidación, y puede resultar en seis variedades distintas: blanco, verde, amarillo, oolong, negro y pu-erh.


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